1/5/17

La guadaña





La guadaña no es una herramienta que sepa manejar cualquiera. 
Pocas sobreviven en nuestra aldea.
Antiguamente hacían competiciones de siega en los prados.


Si fuera deporte olímpico seguro que algún vecino nuestro estaría en la selección gallega.
Esta herramienta agrícola dotada de hoja de hierro que produce sonido al ser batida con otro hierro, o con una piedra, fue usada como instrumento musical en diversas zonas de Galiza. Normalmente se recurría a ellas para acompañar un canto en el marco de una tareaagrícola, bien para hacer un descanso en la misma, bien para celebrar su final parcial o total.
En algunos territorios como en el País Vasco hay campeonatos de siega. 
Además de práctica hay que tener resistencia. Hay que tener maneras como vemos en el video: el guadañador tiene que llevar la guadaña ni tan cerca que llegue a la tierra, ni tal alta que deje la hierba desaprovechada.


También parece que el mejor sitio para no se oxide la guadaña en invierno es el humo que le da protección.
Otro apero parecido es el “gadaño”. Era utilizado para coger los tojos. Pocos vecinos quedan que sepan “cravuñar” (aguzar) una guadaña.


De tanto segar el hilo se pone ciego, el mango de la guadaña no es como el de otras herramientas agrícolas que dura en el sitio hasta perecer por alguna razón. Cuando se aguza la hoja hay que desmontarlo.
Para aguzar se va golpeando con la "piqueta" sobre la “ingre”.
Cada segador lleva su “cudeira” colgado del cinto y dentro la piedra de afilar. La “codeira” era un de cuerno de vaca.



Adivinanza:
Cal é o animaliño que pasa pola herba e deixa un camiño? (¿Cuál es el animalito que pasa por la hierba y deja un camino?)



Dichos:
Se queres ter bo prado, mal pacido e ben gadañado. (Si quieres tener buen prado, mal pacido y bien guadañado).

A gadaña quere forza e maña. (La guadaña quiere fuerza y destreza).

Hai que sacalas gadañas... (ante inxustizas). (Hay que sacar las guadañas... (ante las injusticias).

7/2/17

El traje galego




El traje gallego es el atuendo tradicional que el pueblo gallego usaba para sus actividades hasta bien entrado el siglo XX. Existen diferencias entres los trajes usados para trabajar, ir a la feria y los de los días de fiesta. En algunas fotos del siglo pasado de nuestros vecinos se aprecia algún vestigio del traje gallego.



Fotografías de vecinos de Millares luciendo algunos de los ropajes cotidianos de cada época.


La indumentaria varió a lo largo de los siglos según los materiales de que disponía el hombre, la costumbre, el poder económico y, sobre todo, el clima, pues no puede ser igual la de una tierra con inviernos húmedos y fríos que otra donde son secos y tibios.



Desde la prehistoria, pasando por todas las invasiones, unas veces triunfaron las modas de los vencedores y otras las de los vencidos, sin olvidarse de las imposiciones religiosas, de decisiva importancia a lo largo de la historia, pues el clero era el encargado de juzgar si una pieza o modelo estaban de acuerdo con el que se consideraba decente. No vestía igual una joven soltera que una casada o viuda. Hubo ocasiones en que no estaba bien visto tener la piel morena, ya que era sinónimo de trabajo al aire libre, y, habida cuenta esto, la gente procuraba ir bien tapada para que no le diera el sol.



El conjunto del traje que se considera tradicional, tanto el femenino como el masculino, se empieza a configurar en la segunda mitad del siglo XVIII. Se publican las primeras galerías de trajes populares impulsados por el naciente romanticismo que admira todo cuánto sea pintoresco, diferente y popular. 



El traje tradicional es uno de los elementos propios de la identidad de un pueblo, pero no sólo del gallego, pues lo mismo está sucediendo en toda Europa. En la década de los años 20 del siglo pasado aun se podían ver algunas personas mayores con el traje tradicional o con varias piezas, que fueron las últimas que lo usaron.



El vestido en general se transformó totalmente a lo largo de unos cien años hasta las primeras décadas del XX, no quedando desde entonces más que algunos vestigios.
Después pasó de ser cotidiano a formar parte del folclore.



 Lo que vestimos en lo sucesivo, tanto hombres como mujeres, no es más que el traje folclórico, ciñiéndose exclusivamente su uso a determinados actos y días de carácter festivo.




13/12/16

La maestra andaluza

A mestra andaluza (Ler en Galego)


Escuela de Millares

Por los años 20 del siglo pasado hubo en la escuela de Millares una maestra andaluza.
Tenemos una carta de ella del 30-12-1928 desde su siguiente destino: Montecorto en Málaga. Habiendo maestros en nuestra tierra, el gobierno nos los traía de fuera (Andalucía, etc) y no enseñaban en gallego, en nuestro idioma propio. Aunque alguno quisiera enseñar en gallego estaba prohibido. 
Nuestro genial Castelao nos acerca en sus viñetas la realidad de nuestro país.



En aquella época nuestros vecinos soportaban la dictadura del militar Primo de Rivera apoyado por la monarquía. Entre otras decisiones del dictador están: decreto que prohibía el uso de otra lengua que no fuera el castellano, ni de símbolos como banderas vascas, gallegas o catalanas, se restringieron las libertades políticas, disolvió los ayuntamientos, anuló el sistema de representación, suspendió las garantías constitucionales, cerró varios periódicos así como las universidades de Madrid y Barcelona. 



Las condiciones de trabajo eran pésimas y la dura represión sobre los obreros. El imperialismo y nacionalismo español en las guerras de Marruecos siguió matando muchos soldados (entre ellos vecinos de nuestra parroquia). Favoreció los oligopolios, muchos de ellos en manos de empresarios vinculados a la dictadura.
La dictadura empeoró drásticamente la situación de la Hacienda Pública, cada vez más endeudada. El endeudamiento se arrastraría más allá de la dictadura, condicionando la política económica de la posterior Segunda República.




Ronda 30-12-1928
...No quiero pensar lo que estarán Uds. Pensando porque no les hemos escrito, y dirán que somos unas informales o que los hemos ya olvidado. Pués no señora que, no hemos escrito antes porque empezando por mi y acabando por Manolita hemos llevado una buena temporada de males. Ya gracias a Dios estoy bien pero me he llevado mala casi tres meses.




Lo primerito que hago es desear... Y que conste que mi promesa de haceros una visita no la olvido, que yo os quiero mucho porque nos trataron Uds. con mucho cariño, y les estamos muy agradecidas tanto yo como Manolita y papá.
Todos los domingos me acuerdo de cuando ibamos juntos casi todo el pueblo a Misa, y por el camino cantábamos para ensayarnos, y luego en la Iglesia ninguna queríamos ser las primeras en contestar. ¿ Se acuerda Ud?



Cuando me contesten, me dicen si saben muchas coplas nuevas y como anda la maestra que hay ahora de cánticos, si ensaya con Uds. y si es buena con los niños. ¿Hace este año mucho frío? Por aquí está el tiempo muy hermoso, y en el pueblo de Montecorto que es donde ahora tengo la escuela, no hace nada de frio. 



Le dá Ud. muchos recuerdos a los de Escobar... Brañas... Trabada... Casanova... a la familia de Otilia... a los de Alfonso... a mis vecinos señora Rita y su hija y marido...a Estrella, Domingo y señora Mª Pepa... familia de Faustina...Genoveva...madre de Ermitas... Guadalupe... y todas las familias de Braña y Fonteo. Al ciego de "la Puente" y los de "Leitero"... y a todas las mozas y mozos, a Mª Antonia la de las telas y a todos en general....y cuente Ud. con el cariño de su amiga.
Cuando la tenga le voy a mandar una fotografia. Dolores




La maestra escribe "la Puente" y "Leitero" cuando los nombres de siempre son A Ponte y Leiteiro.
Suponemos que no es por falta de respeto de ella, sino que es debido a las influencias de las políticas
educativas del gobierno español de exterminar el idioma gallego en aquella época.


11/11/16

La sal



En el siglo XIX a un vecino de nuestra aldea le dan el encabezamiento de la sal. En un documento los vecinos de la jurisdicción de A Baleira, le dan poder a nuestro vecino para que reclame ante la monarquía por los precios excesivos, por los elevados encabezamientos que tenían que soportar las aldeas y por impedir la importación de sal más barata de otros sitios. La monarquía tenía el monopolio y abusaba.




"En la jurisdicción de Baleira, y lugar de Barcia... delante de mí y de los testigos constituidos personalmente y en Junta plena...vecinos de la parroquia de santa Mariña de Librán ... vecinos del couto de Vilaselle...vecinos de la parroquia de A Fontaneira...vecinos de la feligresía de A Lastra...vecinos de la parroquia de Cubilledo...vecinos de A Degolada...feligreses de Retizós...el cura de la parroquia de san Miguel da Braña, con sus vecinos Pedro Gómez, Xosé Rico...todos vecinos de esta mencionada jurisdicción de A Baleira por sí y en nombre de los más ausentes, enfermos, impedidos por sus indisposiciones físicas no pudieron concurrir a la solemnidad y esta sesión pública del otorgamiento de esta operación...se obligan, y prestan la suficiente caución...unánimemente dijeron...de salinas en el Reino y esta Provincia..otorgan todo el suyo poder cumplido, cuanto tienen y en derecho se requiera, pueda más y deba valer la...vecino del lugar de Millares..."




La importancia de la sal en la historia de Galiza fue muy importante debido a la producción pesquera en la costa y cárnica en el interior.
La posesión de la sal fue disputada por los más poderosos: primero los monasterios luego la monarquía. 

Antiguamente hubo varias salinas en Galiza. El nombre de la comarca de O Salnés hace referencia a las salinas que hubo en la costa de la comarca. Hay varios restos en las costas gallegas y también documentos medievales que hacen referencia a salinas en la costa lucense.

En el año 1745, Sarmiento al relatar su famoso viaje a Galicia, hace alusión a las salinas de A Lanzada y Noalla, y tres años más tarde, en carta a su hermano le comunica que Galiza "teniendo más de ciento cincuenta leguas de costas de océano y con mil sitios para salinas, le venga y necesite la sal de países extraños".



Esta extrañeza de Sarmiento por las pocas salinas de Galiza en general, procedía del año 1338 cuando el rey de Castilla Afonso XI había decidido por Real Orden la propiedad real sobre las salinas, organizando el impuesto correspondiente para su extracción y envío a diversos lugares, iniciándose a la vez lo que daría en el futuro la lenta desaparición de las salinas de Galiza.



La actuación real fue contraria al desarrollo de las pesquerías gallegas que entrarán en una fase de decadencia desde el siglo XVI.



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