24/1/18

Historias del molino

Historias do muiño (ler en galego)


Unha noite no muiño,

unha noite non é nada.
Unha semaniña enteira
eso si que é muiñada.


El molino, el molinero (muiñeiro), es el centro de la picaresca, el lugar donde los galanes cortejan a las mujeres que allí van a moler su grano:

O muiño non é muiño

que é a capela dos ratos,
donde se daban os bicos
e mail-os moitos abrazos.


Tomar el molino como centro de los amores, que pueden ser entre el molinero y una mujer extraña, la molinera y un viajero, o entre dos personas que nada tienen que ver con el molino; es una constante en el folklore gallego y europeo:

Mui muiño, mui muiño,

bótame a fariña fora
que a filla da muiñeira
ten un cantar que namora.


Quizás debido a este cantar enamoradizo de las molineras, surgió de aquí el baile tradicional más conocido de Galicia, que recibe el nombre de la propietaria del molino: "muiñeira". El molinero no es en sí un hombre artesano, pues pocos conocimientos se requieren para llevar a cabo la molienda. Tampoco suele ganar grandes cantidades, pues cobra en una parte de lo que él ha molido. El trabajo se suele realizar de noche, y esto le da un cierto carácter mágico que, cómo no, todo oficio artesanal posee:

Fun ó muiño do meu compadre,

fun polo vento e vin polo aire.
Estas son cousas de encantamento
ir polo vento e vir polo aire.


En fin, poco queda ya de esto y en contra de lo que sucede en otros oficios artesanales, aquí no se está produciendo ninguna resurrección ni apoyo de ningún tipo.


27/11/17

La ofrenda

A ofrenda (Ler en Galego)




Las donaciones de carácter religioso que nuestros vecinos tenían que soportar se ven en un testamento de un vecino del siglo XIX en el que ponen: "a cada una de las dos funciones fúnebres de entierro y honras, asistan incluido el párroco 12 sacerdotes que celebren la misa, la cantada, vigilia, del responso y solemnidades de estilo, concurriendo al efecto la cera de las cofradía de que es hermano, ofrendando a cada una con la limosna de 8 reales".
La ofrenda parece ser que comenzó siendo una dádiva, pero ya en el siglo XVII aparece convertida en un derecho del abad, al igual que el décimo, la primicia y la oblata, sin perder por eso su carácter expiatorio.



En el antiguo régimen la ofrenda era en la práctica un deber que dificilmente se podía pasar por alto. En algunas dióceses por ejemplo en el siglo XVI el obispo imponía la ofrenda de manera acuciante: "mandamos que todas las misas de entierro, ofrendan pan, vino, cera y las otras cosas que acostumbran ofrecer".



Para no dejar ningún cabo suelto, "con la iglesia hemos topado", si el difunto en el testamento no dejaba escrito que se había hecho ofrenda, o había muerto sin testamento, los herederos la debían hacer ya que los obispos estipulaban el criterio de ser "conforme piden la calidad del difunto y su hacienda"



Con todo, esto no satisfacía a algunos clérigos, que allá por el siglo XVIII preocupados por el hecho de que la caridad estuviera "tan resfriada" estimaban que no llegaba con poner las especies que había que ofrendar (pan, vino, carne) sino que había que especificar con más precisión, para evitar que el heredero atendiera más a su provecho que a lo de las ánimas del difunto.
En señal de expiación de sus pecados la persona dejaba la ofrenda en el testamento. Sus familias se la entregaban al cura de la parroquia el día del entierro y en ocasiones el domingo o domingos siguientes.


31/10/17

Samaín

Samaín (Ler en Galego)


El Samaín (Samhain) fue la celebración más importante del calendario celta, Samaín  significa etimológicamente “final del verano”, representaba el ritual de la última cosecha y el regreso de los rebaños a los establos.
El mundo celta, asociaba la noche de Samaín con el momento en que el “sidh”, el otro mundo celta, se abría a los vivos, por eso, esta celebración era el momento idóneo para rendir culto a los ancestros fallecidos.


A lo largo de la noche del Samaín, las almas volvían a caminar sobre la tierra, los espíritus de los familiares eran bienvenidos y se preparaban alimentos para ellos, pero sin embargo, los espíritus malignos debían ser ahuyentados, por lo que los celtas, introducían velas  en el interior de las calaveras de los enemigos derrotados y las colocaban en los cruces de los caminos y en los castros.
Otros estudios revelan que los celtas, ahuecaban nabos y en su interior ponían carbón ardiente para iluminar el camino de regreso al mundo de los vivos a los espíritus de sus familiares, y de paso se protegían de los malos espíritus.

Rueda del año celta

Con la imposición de la nueva religión, el cristianismo, la fiesta pagana del Samaín, se cristianizó y comenzó a conocerse como el día de “todos los Santos”, cuya traducción en ingles es “All Hallow´s Eve” de ahí la expresión actual de Halloween.
A pesar de todos los esfuerzos llevados a cabo por la iglesia católica, algunos pueblos de origen celta, sobre todos los irlandeses, siguieron celebrando la tradición festiva de la noche de Samaín, el 31 de octubre, desde el año 100 d.C.
En Galicia, esta fiesta llevaba unas décadas olvidada, pero en los últimos años se está volviendo a recuperar gracias al trabajo realizado en las escuelas y en varios ayuntamientos.

18/9/17

Pallazas en Millares

Pallazas en Millares (Ler en Galego)


Pallaza en Balouta

Es posible que hace unos 300 años aùn hubiera pallazas en nuestra aldea. 
En un documento de una hijuela de bienes del año 1711 aparecen mencionadas en la aldea vecina de Abrairas. Una pallaza o palloza es una casa de planta oval o redonda, que está hecha de piedra, madera y caparazón de paja. 
En el escrito también se lee que las pallazas eran divididas en las hijuelas. Hoy sólo se conservan algunas en la comarca de Os Ancares.


La última construción cubierta con paja en Millares debió ser el hórreo de Brañas por la década de 1980.

Horreo cubierto de paja en Millares, casa de Brañas.

Las pallozas son la evolución de las viviendas de los castro gallegos. La palloza hizo 
perdurar a lo largo del tiempo el reflejo de las viejas cabañas celtas. 
Fueron los informantes romanos (Estrabón, Pomponio Mela, Plinio y Lucio Anneo) los 
primeros en transmitirnos textos descriptivos de la Galiza de aquella época y de sus 
habitantes a los que llamaron celtici o keltikoi, es decir, célticos.
La actual presencia en algunos países europeos de elementales tipos de construcciones decaparazones vegetales (las casas de turba de Islandia, algunas tipologías de la edificación  
rural en Bretaña o Irlanda ...), hace llegar a la actualidad una arquitectura que, partiendo de las long houses vikingas o de las cruck houses inglesas, fue la base de las construcciones atlánticas durante buena parte de la Edad Media. Pero en ningún ámbito se podrá encontrar una arquitectura en la que se pueda seguir la evolución histórica de sus edificaciones como en el País Galego. 

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